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FORO SOCIAL |
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MUNDIAL |
Comité de Movilización en Argentina del FSM
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22
, 23, 24 y 25 Agosto/2002
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Prensa |
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NOTAS DE PRENSA DEL FORO Conferencia de Prensa (taller de Comunicación contrahegemónica/anticopyright*)El Premio Nobel argentino Adolfo Pérez Esquivel inició ayer la conferencia de prensa del Foro Social Mundial repitiendo la consigna que lo convoca "Otro mundo es posible". Y agregó: "Otra Argentina es posible". Con ese espíritu, la presentación formal del Foro, realizada en la planta baja de la Facultad de Ciencias Sociales, mostró la multiplicidad que la caracteriza. Una veintena de representantes de diferentes organismos rodeaban a Esquivel, dejando en claro que la diversidad de experiencias que se presentarán en estos días no es un slogan, sino una realidad que allí se intenta compartir y hacer visible. Nora Cortiñas, dirigente de Madres de Plaza de Mayo, línea Fundadora, Eduardo Grunner, director de la Carrera de Sociología, Pedro Acezco, secretario de Relaciones Internacional de la CTA (Central de Trabajadores Argentinos), Atilio Borón, de Clacso, Laura Bonaparte, de Familiares de Desaparecidos, un representante del Movimiento de Trabajadores Desocupados y Beverly Keene, de Diálogo 2000, fueron los voceros de los diferentes aspectos que recorrerá este Foro en solo cuatro días. Por un lado, detallar las consecuencias de la crisis. Por el otro, enunciar las diferentes alternativas que han surgido para encontrar estrategias y respuestas concretas. Fue Borón quien señaló que no era casual la elección de Buenos Aires como escenario de este Foro Mundial. "Argentina expresa hoy las consecuencias de la aplicación del modelo neoliberal más fanático. Se ha convertido en un laboratorio perverso que ha provocado un verdadero holocausto". Fue Grunner quien le dio la bienvenida a esa casa de estudios "porque es el rol que le corresponde a esta Facultad: abrir las puertas a este movimiento de pensamiento crítico". Fue Cortiñas quien habló de "proyectos de futuro pensados por gente que tiene fuerza para producir el cambio". Fue Acezco, de la CTA, quien señaló que, junto con los representantes de las centrales de trabajadores de Brasil y Uruguay, debatirán en estos días propuestas alternativas al ALCA para encontrar "otra forma de integración, que ofrezcan dignidad y perspectivas de futuro". Y, finalmente, fue Berverly Keene, de Diálogo 2000, quien describió esa compleja gama de actividades que representan al Foro y que sintetizó en dos grandes ejes. "Por un lado, el Foro se compone de las 260 actividades que surgieron a partir de esfuerzos autogestionados. Allí se expresan una diversidad de temas, pero todos ponen el acento en las alternativas concretas que se han podido construir, diferentes formas de resistencia y lucha. Esta es una parte importante del Foro porque indica que no se va a detener solo en el diagnóstico, sino que nuestro énfasis esta puesto en la búsqueda de alternativas. Y estas son así de diversas". El otro gran eje del Foro está representado por las actividades convocadas por el Comité Organizador. La primera tiene lugar el jueves 22, con una marcha que, a las 15,30 horas, parte desde Plaza de Mayo, pasa por Tribunales y culmina en Plaza Houssay, en Córdoba y Uriburu, centro operativo del Foro. Luego, entre viernes y sábado, se desarrollarán las mesas de debates. El viernes, estarán dedicadas al análisis de las causas y consecuencias de la crisis, tanto en su aspecto económico, como político, social y cultural. El sábado, se debatirá la otra cara de esta misma moneda: los movimientos de resistencia y las estrategias alternativas. En las mesas, entonces, compartirán sus experiencias diferentes representantes de estos movimientos. "Son experiencias concretas imprescindibles de entender y reconocer para proyectar una nueva América", sintetizó Keene. El domingo, luego de una asamblea que comenzará a las 9 de la mañana y el acto de cierre formal del Foro, a partir de las 18 la Plaza Houssey se convertirá en un escenario cultural donde se presentarán grupos musicales, de teatro, de murga y de danza. A las 21 cantará sus tangos Adriana Varela. A lo largo de estos cuatro días, el Foro tiene la intención de producir una serie de documentos y declaraciones sobre temas centrales para el movimiento alternativo. Los debates más importantes girarán en torno al Alca; el sindicalismo y la globalización; la educación; el rol de la democracia, la política y el Estado y la creación de alternativas económicas, sociales y culturales. La presencia de medios internacionales (desde la cadena televisiva CNN hasta la agencia alemana DPA o la española Efe) en la conferencia de prensa indica que las voces que allí se escuchen tienen algo importante para decir. La escasa presencia de medio locales (ningún canal de televisión, el diario Página 12 y un periodista del suplemento Zona de Clarín, la agencia Telam y dos radios) indica que no son muchos los que aquí están dispuestos a otorgarles su verdadera importancia. *anticopyright: esta información puede ser reproducida libremente. Entrevista con Raúl Pont (Taller de Comunicación Contrahegemónica/anticopyright*) Raul Pont es profesor universitario de la Universidad Estatal de Río, fundador del Partido de los Trabajadores (PT) brasileño y miembro de su dirección nacional. Fue también prefeito (intendente) de Porto Alegre desde 1993 hasta el 2000, estado en donde puso en práctica el llamado "presupuesto participativo", una de las claves del ascenso del PT en ese país. Vía mail, contestó estas preguntas antes de llegar a Buenos Aires para participar del Foro Social Mundial. -¿Cuáles son sus expectativas con respecto a este Foro? -Son muchas y todas positivas, porque el éxito del Foro Social Mundial pasa por la consolidación y ampliación de los espacios que ya existen en cada país. El Foro permite que las luchas y alternativas que ya existen se encuentren y se reconozcan. Existe un gran número de experiencias concretas de gestión social, de economía solidaria, de acción cooperativa, de reivinidaciones sociales que pueden y deben ser difundidas en cada país, con sus propias particularidades. El Foro es un escenario donde se intercambian esas experiencias y se muestran tal cual fueron gestadas. -¿Cuáles cree usted que deberían ser los ejes del debate de los movimientos antiglobalización hoy? -Las características de los movimientos antiglobalización han sido marcadas por la diversidad de intereses nacionales, sociales, de género y de raza en disputa. Las ediciones del Foro Social Mundial demostraron la necesidad de unificar y cohesionar esas cuestiones internacionalmente. Algunas son más importante y prioritarias, como el ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas) y las que afectan directamente a los países en vías de desarrollo. Unificar y cohesionar la lucha antimperialista es una prioridad, en ese sentido. Otros temas son también comunes, pero creo que estos son los más importantes. -La Argentina se ha convertido en un caso paradigmático de la crisis del modelo globalizador ¿Qué puntos resaltaría usted de esta experiencia? - La sumisión al FMI y la política de indexación de la moneda nacional con respecto al dólar fueron los principales responsables de la crisis argentina. El vaciamiento del Estado es otra. Las privatizaciones y el predominio del sector financiero le quitaron al Estado la capacidad de planificar e imponer políticas de desarrollo económico. El papel del Estado en la historia de países como la Argentina, Brasil y México fue importante, decisivo, para promover políticas industriales de desarrollo. Las políticas neoliberales lo llevaron a abdicar de ese rol, con los resultados que hoy conocemos. La crisis demostró, también, sociológica y políticamente, qué clases sociales y qué partidos políticos pueden -de manera exitosa- resistir y reconstruir nuestros países. Las burguesías latinoamericanas ya demostraron su falencia e incapacidad para luchar y defender la soberanía nacional. -Más allá de los diagnósticos, ¿cuáles serían hoy los caminos posibles de acción? -En el plano nacional, se trata de formar un sujeto político capaz de construir una nueva hegemonía, necesariamente democrática, popular y anticapitalista. Ese sujeto necesita ser un partido que garantice una clara definición anti-capitalista, pero que también tenga la capacidad de ser profundamente democrático y que respete y aglutine toda la riqueza de las reinvindicaciones y reclamos de los movimientos sociales: los feministas, los ambientalistas, los que bregan por la libre opción sexual, los que luchan contra la discriminación racial, los que defienden la industria mediana y pequeña, los que reclaman la autonomía. -¿Donde cree que está hoy el centro del poder del capitalismo global? -El capital financiero -es evidente- tiene características mundiales, pero su centro hegemónico, por el poderío militar, económico y tecnológico, está en los Estados Unidos. El carácter imperial de la política norteamericana y la dominación mundial que ejerce, lo convierte en el principal enemigo de los pueblos y naciones subordinadas hoy a la expoliación de sus divisas y a la dominación, que les niega su carácter de naciones independientes. -¿Qué perspectivas tiene el movimiento antiglobalización? -Las perspectivas son promisorias porque la dominación ideológica del modelo neoliberal está agotada. En todos los lugares, las promesas del neoliberalismo de lograr el crecimiento económico por la vía de las privatizaciones, la desregulación económica y la flexibilización de las conquistas laborales no se cumplieron. En Brasil, muy pocos le dan crédito al actual gobierno. Para la gran mayoría, el discurso ideológico del neoliberalismo no explica ni justifica el brutal desempleo o la pérdida de la calidad de vida. La creciente reacción organizada a través de los movimientos sociales, como el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST) o el Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA) o el resurgimiento de las luchas sindicales y estudiantiles demuestran que las alternativas están en marcha. Las perspectivas de estas luchas y enfrentamientos es, más que nunca, una tarea para aquellos partidos que permitan globalizar y sistematizar estas reivindicaciones y concretar un cambio. anticopyright* Este material puede ser reproducido libremente. Entrevista con Josep Maria Antentas (Taller de Información Contrahegemónica/anticopyright*)
Josep María Antentas tiene 26 años y es miembro del Movimiento
de Resistencia Global (MRG) de Catalunya. Fue, también, uno de
los organizadores de la masiva movilización que protestó
el pasado marzo contra la globalización en Barcelona, en coincidencia
con la cumbre de la Unión Europea y que concentró a más
de trescientas mil personas. Autor de uno de los balances del Foro Social
Mundial de Porto Alegre, resumió en ese documento el estado actual
del movimiento de resistencia: la existencia de "reformistas"
y "radicales". Es decir, la tensión que concentra el
futuro del movimiento entre aquellos que quieren convertirlo en un Foro
de reclamos y los que quieren que avance hasta convertirse en una opción
de poder real. Por supuesto, ahí también se bifurcan las
discusiones. ¿Es a través de los partidos políticos
o a través de los movimientos sociales que debe cristalizarse esta
transformación? Entrevistado poco después de la presentación
ante la prensa del Foro, en un rincón de la rectoría de
la Facultad de Ciencias Sociales, este catalán de gestos juveniles
y discurso maduro definió su visión a través de su
propia experiencia. -En estos últimos meses, España tenía la presidencia de la Unión Europea, entonces montamos una campaña que se llamó "Contra la Europa de Capital", que se convirtió en un marco de reclamo unitario del que participaron todo tipo de grupos, desde organizaciones formales hasta muy informales. -Esta campaña llegó en un momento clave del movimiento mundial. Se venía de la movilización en Génova, donde se produjo el primer muerto de las marchas antiglobales, se venía del atentado del 11 de setiembre, que muchos creyeron iba a producir un efecto de freno en los reclamos.¿Pesó todo esto en la planificación de la protesta? -Está claro que Génova marcó un punto importante en este movimiento global. Primero por la cantidad de gente que participó, cerca de trescientas mil personas, y luego por la violencia del enfrentamiento entre los manifestantes y la policía. Después, llegó el impacto 11 de setiembre y luego Barcelona, el 15 y 16 de marzo, con esta cumbre de la Unión Europea. En este contexto, la manifestación logró sumar a más de trescientas mil personas y se convirtió en una de las más grandes que se han hecho en Europa contra la globalización neoliberal. -¿Cómo la organizaron? -La clave fue buscar una amplia coincidencia entre mucha gente, en primer lugar. Encontrar un marco dentro del cual todos se sintieran reflejados. Luego, encontrar métodos de trabajo en los cuales ninguna persona ni ninguna organización tuviera una hegemonía. Lograr un equilibrio entre tantas sensibilidades y opiniones. Ese método de trabajo fue, concretamente, asambleas abiertas, donde se discutía las cosas hasta llegar a un acuerdo por consenso. A esas asambleas la gente participaba a título individual. Es decir, no representaba organizaciones, sino a su propia voz. Y esa voz, cada voz, valía igual, a si fuera a título de una sola persona, un sindicato o un barrio. -Uno de los debates actuales del movimientos es, justamente, hacia donde tiene que derivar su organización. Si es hacia el esquema tradicional de partidos o estructuras, con direccion y dogmas claramentes identificados, o si debe mantenerse en este estado de asamblea. ¿Cuál cree que será el camino válido? -Es uno de los debates. En lo personal, creo que hay que separar las cosas Por un lado, qué tipo de representación política se busca y por el otro, cómo construir el movimiento. Y es mejor no confundirlas para que no haya problemas. El movimiento, tal y como funciona ahora, es una buena línea de trabajo. Buscar esas confluencias en base a puntos de acuerdos mínimos, con formas de organización en las cuales todo el mundo se sienta más o menos cómodo, me parece válido. Porque el hecho de que allí se expresen personas y no organizaciones expresa esa crisis de representación que caracteriza al momento actual. Si a una asamblea va gente que representa a un sindicato, gente que representa a un grupo informal, gente que va por su propia representación, bueno, todo eso está hablando de la diversidad de formas de organización actual que adopta esta sociedad. Expresa una diversidad de formas organizativas que es importante que el movimiento sepa mantener. -Eso también puede ser mirado como una expresión de la desintegración actual... -Son los restos o escombros del modelo,sí, pero también lo nuevo a partir de lo cual podemos construir la opción. Seguramente si mirásemos la gente y organizaciones que están activas en el movimiento, veríamos que hay quienes representan a los 60 -dicho esto genéricamente y para entendernos-, quienes representan organizaciones creadas en otros momentos históricos y, al mismo tiempo, quienes representan a las nuevas generaciones, con organizaciones creadas hace uno o dos años. Y aquí convive todo esto: lo más nuevo y lo más viejo, tanto a nivel generacional como a nivel organización. Y seguramente lo que hay que lograr es puntos de encuentro y puntos de equilibrio. Todo el mundo tiene que aceptar que tiene que aprender algo de los otros porque nadie tiene aquí un modelo perfecto. -¿Requiere esto, fundamentalmente, mucha paciencia? -Paciencia, un poco. Pero mucha más imaginación a la hora de funcionar. Porque cuando no hay un marco organizativo, hay que saber moverse en ese terreno con otras herramientas que no son tan claras, sino mucho más complejas. Pero bueno, de hecho se está dando y, más o menos, funciona. -Hasta el momento parecería haber mayor capacidad de movilización que de organización. O, mejor dicho, de un tipo de organización que solo surge ante hechos puntuales. -Seguramente el reto es cómo transformar esa organización puntual en algo más permanente. El dabete es cómo ofrecer espacios de participación para que toda esa gente que tiene un interés que va más allá de manifestarse en contra de algo tenga un compromiso más cotidiano, encuentre un lugar para trabajar a su gusto y en función de sus intereses. -¿Cuáles han sido, de acuerdo a su experiencia, estos acuerdos mínimos que han permitido unificar relcamos tan diversos? -Seguramente, el rechazo al modelo de globalización neoliberal es el primer punto de acuerdo. La fuerza que crea esa convergencia de gente tan diversa es el rechazo al neolibealismo actual. Hay mucha gente de países distintos, de tradiciones políticas diferentes, de sectores sociales diferentes que empieza a notar que sus problemas tienen una raíz idéntica. A partir de ahí, se trata de encontrar campañas y estrategias que unifiquen esas luchas de forma que se puedan ir articulando entre sí. -¿Por qué se le da a este movimiento el nombre de antiglobalización si se trata de un movimiento global? -Eso de antiglobalización es casi una etiqueta que nos vino de afuera del movimiento. Es más bien una etiqueta periodística. Lo que pasa es que esas etiquetas quedan, aunque sean malas. -¿Y con qué denominación se sentirías más cómodo? -Seguramente no hay ninguna, ahora mismo, que pueda expresar al movimiento. Pero en todo caso, antiglobal es un adjetivo que ha sido popularizado por los medios de comunicación, pero no es un adjetivo que tenga un contenido real. Es muy impreciso. -Uno de los puntos que señala en el balance del Foro Social Mundial de Porto Alegre es cómo ha sido reflejado el Foro por los grandes medios ¿Cómo debería ser mirado el Foro para evitar esas distorsiones que señala? -En principio, el Foro no es tan solo el gran escaparate que se arma como actividad central. Hay que hurgar más abajo, en sus talleres y mesas de debate propuestas de manera espontánea y autogestiva, para ver lo que realmente hay debajo y lo sostiene. El Foro es el resultado de esa diversidad. Cuesta tener una mirada de conjunto porque hay muchas cosas sucediendo al mismo tiempo y en diferentes lugares, pero la mejor forma es recorrerlo por abajo, porque hasta en las más pequeñas cosas está expresada su vitalidad real. Sin eso, no habría Foro. -Nombraba a la generación de los 60 como una forma de expresar una modelo de mirada hacia lo alternativo. ¿Cómo retrataría a esta nueva generación de protesta? -Seguramante hay de todo, como siempre, pero esta generación enfatiza mucho lo que es la horizontalidad, la participación y, fundamentalmente, lo que significa empezar un poco de cero. Se trata de tener mucha voluntad de renovar, de repensar toda la actividad social, política, activista. Se trata de innovar en ese terreno. Y para eso necesitamos tiempo. No podemos cargar con la ansiedad generada por otros momentos frustrantes de la historia de las luchas sociales, aún cuando sean válidos. Sin duda, el desafío es crear puentes, lazos de entendiemiento mutuo. Pero eso también necesita tiempo. -¿Cómo le han caído la declaraciones de Lula con respecto a respetar los compromisos con el FMI si llega a convertirse en el próximo presidente de Brasil? -Por un lado creo que es importante que un partido como el PT pudiera ganar las elecciones en Brasil, porque simbólicamente representaría una ruptura con la política neoliberal. Pero al mismo tiempo, creo que la estrategia política de Lula es la de acomodarse al marco actual. -¿La construcción de una alternativa debe correr ese riesgo? -Creo que sí, que de todas formas vale la pena. anticopyright/Este material puede ser reproducido libremente.
PARTICIPANTES INTERNACIONALES
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